jueves, 24 de enero de 2008

Despertar...

En cada momento que la cuchilla penetraba mi piel, olvidaba como se sentía estar con mi cara en la suciedad, cada gota de sangre era un recordatorio de que todavía pertenezco a la tierra. Que yo era carne y sangre, que esas voces no lo eran todo en mi cuerpo. Cortándome, lastimándome, me alimentaba del dolor que estas producían. Yo era quien hacía el daño no ellas.
¿Por qué esa confusión de no saber qué querer…la vida o la muerte, una cosa o la otra? Si yo sabía qué era lo que quería, si yo sabía que me quería quedar acá…
Aquella noche llegué a dos conclusiones, la primera fue que un camino peligroso lo es mas en la oscuridad y la segunda es que estaba irremediable y desesperadamente perdida. Aquel bosque se iba a convertir en mi tumba. Por muy difícil que había sido para mi llegar hasta ahí después de todo ningún hombre puede evitar llegar al fin de su vida. Y derrepente me di cuenta de que aquello no era el final de mi vida…sino el gran comienzo.


Fue sólo un sueño..sueño del cuál uno despierta con ansias de vida y con sabor
a muerte…

1 comentario:

A dijo...

Anit!! tienes una manera muy particular y linda de escribir. Me gustaría saber si escribes hipotéticamente o realmente esos sentimientos recorren tu espina dorsal!.

Impactante Ana!! Impactante!!

Un besote.. que andes bien!!